A medida que el 2020 llega a su fin, la incertidumbre extrema que definió la perspectiva a lo largo del año, está disminuyendo. Hay muchas interrogantes sobre la prontitud con la que las vacunas Covid-19 podrán estar disponibles globalmente, pero las altas tasas de eficacia estimadas implican que se puede lograr la “inmunidad colectiva” con un nivel de vacunación más bajo de lo que se suponía.
Después de casi un año de debate público, la Fed anunció un cambio sutil pero importante dentro de su marco de política monetaria. En lugar de apuntar hacia una tasa de inflación del 2%, la Fed buscará lograr una tasa de inflación promedio del 2% a lo largo del tiempo.
La evolución del mercado de acciones desde principios de abril ha sido desconcertante. Por un lado, se han confirmado la mayoría de las peores predicciones para la economía global, y la pluralidad de los países se encuentran en medio de la peor contracción económica en un siglo. Por otro lado, los mercados han recuperado sus niveles máximos alcanzados recientemente, en un momento en que las perspectivas eran relativamente sólidas, pocos habían oído hablar de Covid-19, y las valoraciones eran, posiblemente, un tanto altas. ¿Qué explica esta discordancia?
No hay precedentes históricos para el tipo de dislocaciones económicas que estamos padeciendo. En tiempos de guerra, las economías experimentan interrupciones en algunos sectores, pero también se benefician de la considerable movilización de recursos económicos hacia el impulso de la guerra. Los cierres de hoy son de una naturaleza diferente: se refieren a un intento deliberado de detener la propagación del Covid-19, minimizando toda actividad económica que implique interacción social.
Una manera segura de preservar el capital es no vender en un mercado estresado. Si a pesar de una planificación cuidadosa y una gestión de riesgos sólida, las ventas son inevitables, tenga en cuenta las dificultades y los obstáculos que conducen a mayores pérdidas realizadas.
No es razonable esperar que los financistas se conviertan en epidemiólogos en un corto periodo de tiempo. No obstante, este es precisamente el desafío al que se enfrentan todos los analistas en las últimas semanas. Yo no voy a fingir tener esa competencia.
El año pasado fue tan gratificante para los inversores como lo fue desconcertante para los analistas. Si bien el crecimiento económico se debilitó a su ritmo más lento desde la crisis financiera mundial, tanto los mercados de renta variable como los de renta fija tuvieron un buen desempeño. Las valoraciones del mercado enviaron señales contradictorias con respecto a las perspectivas.
Compre un activo barato, observe como se revaloriza y luego véndalo. Lo que parece una receta simple e interesante para el éxito de la inversión es probablemente una de las más complicadas de implementar.